Ya no puedo más!. Hoy me he vuelto a levantar sola de la cama. Ni carantoñas, ni guiños, ni sonrisas al despertar. Tan solo una paja acelerada para preparar un largo día, quizá ya no vuelva a tener tiempo en las próximas 24 horas.
Cuando me levanto con desconocidos, el panorama es mucho mejor aunque con sus inconvenientes, pero al menos desayuno con alguien. Normalmente no tengo nada de que hablar, pero la situación suele ser interesante. Recuerdo que en Brighton tenía un ligue que me daba para desayunar Marmite, los suyos siempre fueron los mejores desayunos, y sus mamadas eran de escandalo. Pero los tiempos cambian, los años pasan y como diría mi madre -hay que asentar la cabeza-. Así que me he puesto manos a la obra para buscar un novio. No quiero un novio, como los de los heteros, me aburriría soberanamente. Quiero alguien que haga como que me quiere, tengo ganas de fingir amor eterno, de jugar a hacer planes de futuro, de pasear por la calle cogidos de la mano, de escandalizar a curas a nuestro paso por sus iglesias.


